Los procesos de clasificación son dos: La selección primaria y el proceso de Triaje.
Con el establecimiento de nuestra instalación de recuperación, reciclaje y aprovechamiento de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), ofrecemos a empresas e individuos una solución para cumplir con el Real Decreto 20/2011 sobre escombros. Desde el 1 de enero de 2012, la normativa exige el cierre de escombreras y vertederos, prohibiendo así la deposición de residuos de construcción en los mismos.
proceso de clasificación
Ibafersán
Selección primaria
La selección primaria se inicia con la descarga y preselección del material en una zona designada. Luego, una pala cargadora y un operador separan elementos grandes, mientras que un trabajador retira elementos más ligeros y no aptos, depositándolos en contenedores. Los materiales minerales son triturados y tamizados para su reciclaje. Finalmente, los residuos de construcción y demolición aptos para reciclaje se almacenan en la zona de selección primaria, optimizando así el proceso de recuperación y cumpliendo con los estándares ambientales.
Proceso de triaje
El proceso de triaje, por su parte, es el proceso a partir del cual los materiales son separados manualmente dentro de una cabina de triaje, para ser posteriormente depositados en los contenedores correspondientes. Este proceso a su vez posee dos fases:
En primer lugar, el proceso de triturado, que es el proceso mediante el cual se emplea el molino de impacto como componente inicial, desmenuzando fragmentos voluminosos de fracciones pétreas y de hormigón. Su eficiencia varía aproximadamente a 120 toneladas por hora, dependiendo del tipo de material y del tamaño final requerido.
Y, en segundo lugar, el proceso de cribado, que es el proceso por el que el material procedente de la separación primaria sometida previamente a la machacadora es cargado ahora mediante una pala cargadora. Este proceso permite clasificar y separar los materiales según el tamaño de su partícula, empleando para ello una criba, alcanzando fracciones de 0 a 10 mm finos, de 10 a 20 mm gravas y de 20 a 40mm.
En primer lugar, el proceso de triturado, que es el proceso mediante el cual se emplea el molino de impacto como componente inicial, desmenuzando fragmentos voluminosos de fracciones pétreas y de hormigón. Su eficiencia varía aproximadamente a 120 toneladas por hora, dependiendo del tipo de material y del tamaño final requerido.
Y, en segundo lugar, el proceso de cribado, que es el proceso por el que el material procedente de la separación primaria sometida previamente a la machacadora es cargado ahora mediante una pala cargadora. Este proceso permite clasificar y separar los materiales según el tamaño de su partícula, empleando para ello una criba, alcanzando fracciones de 0 a 10 mm finos, de 10 a 20 mm gravas y de 20 a 40mm.